Similitudes entre el lavado de activos y el COVID-19
octubre 19, 2020

Autora: Atty. Emily Sampedro Morales

emily.sampedro@fexlaw.com

 

 

Mientas el mundo entero está luchando para frenar el avance del COVID-19, (el cual es un agresivo virus que surgió en China a finales del 2019 y que en pocos meses se ha convertido en una pandemia mundial, cuyas características e impactos médicos todavía se están determinando y cuyo estrago hasta el momento ha ocasionado una crisis socioeconómica a nivel mundial), el lavado de activos sigue siendo un facilitador central de la delincuencia organizada. La pandemia originada por el coronavirus ha causado que los funcionarios especializados en la prevención y lucha contra el lavado de activos estén trabajando de manera remota, lo que sin duda disminuye su capacidad de recopilar, procesar, analizar y evaluar casos de este delito; por ende, hace que sea una tarea muy difícil de realizar de la misma forma que, para los funcionarios o médicos de primera línea resulta controlar el cumplimiento de medidas de aislamiento y confinamiento para frenar la propagación de la enfermedad. Ahora bien, al igual que esta peculiaridad ¿Qué otras características en común tienen el COVID-19 y el Lavado de Activos?

Así, el lavado de activos y el COVID-19 son amenazas de fácil contagio, difíciles de detectar y de impacto global, por lo que es imperativo que los estados hagan cumplir las normas de forma rigurosa, para que se puedan tener resultados efectivos. Por otra parte, las cuatro fases para combatir el lavado de activos son: identificación, medición, control y monitoreo, de forma particular el mismo número de fases que se han definido a nivel global para contender el COVID-19, los cuales son: preparación, contención, contagio comunitario y transmisión sostenida.

El fácil contagio en el lavado de activos se puede entender como la posibilidad de pérdida que una entidad puede sufrir, directa o indirectamente, por acción o experiencia de un vinculado; por ejemplo, se puede decir que habrá contagio si el accionista de una importante empresa se ve involucrado en un caso de lavado de activos y por esa razón la organización, sin tener nada que ver, sufre las consecuencias adversas de esta conducta ilícita. De la misma forma con el COVID-19 una persona puede haber cumplido con todas las normas y seguir todos los controles para evadir contraer el virus; pero, si una persona de su entorno familiar, laboral o social ha actuado de forma irresponsable y no ha acatado las normas para el cuidado de su salud, puede ser portador del virus y transmitirlo a sus familiares o allegados. En ambos casos los controles y las decisiones que se tomen harán la diferencia.

La difícil detección es otra semejanza que poseen el COVID-19 y el lavado de activos. En la actualidad, son varios los motivos por los cuales se hace difícil detectar los casos de COVID-19, entre ellas una de las más importantes es la similitud de los síntomas asociados a esta, con otras enfermedades que causan afectaciones respiratorias, por lo que esto ha causado la existencia de falsas alarmas y confusiones que corroen el sistema de salud; de la misma manera las autoridades de salud han declarado que muchos de los casos de COVID-19 han sido de personas que no tienen síntomas, portadores del virus sin conocerlo, lo que dificulta más su detección, la única forma de saber a ciencia cierta que una persona esta contagiada por la enfermedad es realizando las respectivas pruebas médicas, que ahora tienen un costo alto.

Algo similar sucede con el lavado de activos, para la detección de casos, los oficiales de cumplimiento suelen usar señales de alerta, que permiten identificar operaciones inusuales por parte de clientes, empleados, proveedores, socios, entre otros. Suele ocurrir en ocasiones que dichas conductas de los sujetos obligados tienen justificación y al igual que ocurre con los síntomas de otras enfermedades que no son COVID-19 terminan por desgastar el sistema de prevención de lavado de activos; así mismo, los oficiales de cumplimiento pueden creer saber con precisión en que consiste este ilícito y como detectarlo (síntomas), pero solo puede tener seguridad de su existencia cuando las autoridades judiciales presenten las pruebas respectivas. Por lo tanto, en el caso del lavado de activos, no toda acción se debe reportar, es importante que los oficiales de cumplimiento realicen análisis exhaustivos de las acciones inusuales que se detecten y verificar si se trata de operaciones justificadas o realmente sospechosas que deban ser reportadas, y por otra parte, con el COVID-19 las personas que posean ciertos síntomas, tienen que hacer un análisis juicioso, de ser necesario como se ha realizado en varios países tener una consulta médica por vía telefónica mediante las líneas de emergencia habilitadas y posteriormente de dicha asesoría determinar si deben o no acudir a centros médicos, esto significa que no por tener algún síntoma se debe acudir a los hospitales.

El lavado de activos y el virus COVID-19 son amenazas globales, ya que pueden afectar en cualquier momento y en cualquier lugar, el lavado de activos es un delito mundial, cuyo propósito es intentar dar apariencia de legalidad a dineros ilícitos, empieza con la comisión de un delito que produce ganancias de origen ilegítimo, las cuales deben ingresar a la economía formal para que al delincuente se le facilite utilizarlas, y con ello también evitar ser investigados. Al ocurrir esto los criminales infectan diversos sectores de la economía, seguidamente se genera una distorsión en los cálculos macroeconómicos e imposibilitan la ejecución de políticas públicas efectivas, entre otras derivaciones negativas para los estados. Del mismo modo el COVID-19 se esparce por el mundo, causando pánico generalizado, miles de nuevos casos y cientos de muertes por día, se han cerrado ciudades y países enteros, se cancelan vuelos, eventos y demás, esto es por una de sus características que señalábamos anteriormente, la facilidad de contagio, ya que rápidamente ha afectado a la mayoría de naciones en el mundo, muy similar al lavado de activos, delito en el que es frecuente ver que los dineros de mafias internacionales se irrigan por todo el planeta con una velocidad exponencial.

En ambos casos, solo la responsabilidad y la obediencia rigurosa de las normas nos permitirá enfrentarlos con efectividad, también es imperativo cumplir con los mandatos de las autoridades, tanto aquellas emitidas para prevenir el lavado de activos como las encaminadas a evitar el crecimiento de casos de COVID-19. Los oficiales de cumplimiento tendrán que ejecutar con cuidado controles establecidos en las normas para identificar posibles operaciones de lavado de activos, mientras que los ciudadanos deberán atender las recomendaciones relacionadas con cuarentenas, aislamiento social y otras medidas necesarias para el cuidado de la salud. Si se atienden y efectúan las reglas y preceptos que establecen las autoridades especializadas, será posible hacer frente a estas dos amenazas globales, que, sin duda, nos ponen en riesgo a todos.

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